24 septiembre 2017

El secreto de ABIEGO: Mija-El, Mikaiyáh o...¿Quién como Dios!?



A nuestro queridísimo Chis,
doctor en amistad, jotas,
historia aragonesa, románico
y que, en sus ratos libres, 
ejerce medicina de cuerpos y almas.




Nos cuenta Chis, "el único normal del grupo" según opina una querida amiga, que él siempre había tenido la sospecha que tras aquel grueso muro podía esconderse la puerta de la antigua torre defensiva que actualmente forma parte del campanario de su iglesia, la Colegial de Santa María la Mayor de Abiego.

Y es a raíz de unas obras de restauración en 1988, al sanear la pintura que cubría el interior del templo, cuando en efecto, apareció cegada la típica entrada elevada de torre defensiva a más de tres metros del suelo actual.

Empeñandose junto al entonces párroco de la iglesia, Juan Carlos Barón, que, tras esa pared, la escalera medieval seguía intacta en su interior, decidieron abrir un pequeño acceso en dicha puerta para poder entrar a comprobarlo.

Y en efecto, siendo los primeros en franquearla tras cientos de años y través de un pasillo que recorre el espesor del muro, llegaron a una estancia de bóveda de cañón apuntado en perfecto estado de conservación, que tiene una estrecha saetera defensiva en la parte oeste.




Desde esta cámara y a través de otro corto pasadizo, encontraron la primitiva escalera de caracol del s.XII-XIII, iluminada por saetera doblemente abocinada y abierta en el muro norte de la torre y cuyo tramo conservado era de seis metros y medio en su eje vertical.

Aunque, no era esa la única sorpresa que les aguardaba. 

Fue en ese corto pasadizo hacia la escalera donde semi enterradas bajo escombros, José Luis Conte Sampietro, descubrió unas tablas de retablo pintadas, cuya existencia se desconocía hasta el momento. 

Fácil es imaginar su alegría tras la sorpresa y más aún la satisfacción cuando las pinturas, una vez limpias y bien colocadas, lucen así de esplendorosas en su amada iglesia.





Al observar el bello retablo, no deja de fascinar la originalidad de sus representaciones, pues algunas de ellas son poco habituales o mejor dicho, muy únicas. 

El primer ejemplo de ello lo tenemos en su parte central, presidida por una inédita representación del Arcángel San Miguel dentro de una mandorla que lucha con el maligno. 



Sorprende que cuando en el gótico había caído ya en desuso la representación de la mandorla, este retablo nos muestra nada más y nada menos que a un arcángel rodeado de ella.

De todos es sabido que en  el  arte  cristiano y desde  el s.VI la  mandorla  se  había  constituido  en   un  atributo  de Cristo en escenas  de la  Transfiguración  y  de  la Ascensión, extendiéndose posteriormente  a  otros  aspectos de  la  vida  de  Cristo, del Pantocrátor o de la Divina Sabiduría, pero en ningún caso a figuras angelicales.

Reconocemos la excepcionalidad de esa representación nunca antes otra vista, y es por ello que no podemos concebirla si no es asumiendo que el maestro pintor recurrió a la mención de la lingüística nominal: Mija-El, Mikaiyáh o Mijai:  ¿Quién como Dios!? ...






En la parte derecha inferior encontramos otra estampa muy única, el emperador Constantino coronado como tal pero en pleno viacrucis transportando y señalando la cruz, imagen que transfiere una evidente relación entre él y la pasión de Cristo que fue coronado de espinas y obligado a transportar a cuestas su cruz. 

Frente a él vemos a San Bartolomé, con luenga barba, sujetando un libro y un amplio cuchillo, símbolo de su desolladura. 






En la parte superior San Fabián y San Sebastián, patrones de Abiego, cuyo culto tradicionalmente siempre ha ido unido, celebrándose el 20 de enero en la festividad de los Santos Mártires. 

El primero, vestido con ropas pontificales, sedente y extendiendo su brazo en bendición y el segundo, en otra inusual figuración, pues no aparece en el característico momento del martirio, sino un joven dignamente ataviado sujetando en ambas manos un arco y una flecha.



Y coronando el conjunto, la crucifixión de Cristo donde María y Juan acompañan la escena intentando desviar la atención del espectador hacia el paisaje del fondo que parece reproducir una porción típica de la Sierra de Guara y que podría constituir un elemento de ubicación o punto de referencia para investigar la localización del templo de San Miguel de Guarga, de donde procede este retablo tan excepcional que podemos disfrutar gracias al tesón, fortuna y conocimiento de Jose Luis Conte Sampietro.





Conocemos, gracias al documento publicado por don Jesús Conte Oliveros (1), la visita que en el día primero de septiembre de 1560 efectuó el Rvdo. Don Pedro Vitales, Provisor y Visitador General de la Ciudad, a la iglesia de San Miguel de Abiego "hallando el altar con un retablo de lienzo con la imagen de San Miguel pintada en medio y a los lados los de San Bartolomé y Santa Elena. También visitó el altar de San Sebastián y San Fabián y halló el retablo de madera pintado con las imágenes de San Sebastián y San Fabián".

Y desde entonces, una oscura sombra se cernió hasta julio de 1998.







(1) CONTE OLIVEROS, J. " Viaje por pueblos oscenses". S. XVI. Colección Aragón, 1980.

(2) CONTE SAMPIETRO, J.L.: " Santa María la Mayor de Abiego". Diputación de Huesca 1999


Salud y Romànico

07 junio 2017

Un capitel fundamental: "ni cielo ni infierno"


"La forma en que vosotros pensáis que es, 
no puede ser la forma en que es en absoluto”



A nuestro queridísimo e inolvidable
Don Bernardino Ortiz Angulo (q.e.p.d),
último custodio de este singular templo



En el semicírculo absidal del templo románico de San Lorenzo de Vallejo en las Merindades burgalesas, sorprende un capitel donde en primer plano aparece representado un féretro conteniendo una figura humana maniatada con los ojos abiertos y rodeada de varios personajes, cuatro en el frente del capitel y el resto en ambos lados del mismo. Se adivinan personajes barbados masculinos con vestimenta o casquete ceremonial y dos mujeres con, idéntico tocado y mismas "mangas perdidas" o acorbatadas, que parecen tener un papel importante en la escena, dispuestas a levantar o cerrar la tapa del sarcófago.

Dicha escena ha sido interpretada por reputados autores como el encuentro ante la tumba de Cristo entre el ángel y las Santas Mujeres apareciendo otras figuras que podrían indicar los apóstoles mostrando el levantamiento de la tapa como signo de la Resurrección o bien, que podría tratarse del descubrimiento del cuerpo del Apóstol Santiago, que apareció en Finisterre, en los dominios de la reina Lupa, la cual permitió que sus discípulos lo enterraran (1)

Tal propuesta académica que ha venido siendo comúnmente aceptada nos resultó desde el principio harto extraña, pues el sepulcro de Cristo se encontró vacío y las Santas Mujeres irían provistas de pomos de perfume siendo un ángel el encargado de levantar la tapa del sepulcro. Tampoco concebimos que el Apóstol Santiago apareciera vivo en el sarcófago, con ojos abiertos y maniatado.


Intentando dar una explicación a lo que vemos, hemos reparado en una temible y relevante leyenda medieval, la de la muerte de San Oran u Odrán:



San Oran, fue uno de los doce religiosos que, en 563, acompañaron a San Columba a la isla de Iona para convertirla en centro de su misión evangelizadora de Escocia. 

La leyenda que rodea la muerte de este santo es que consintió ser enterrado vivo debajo de una capilla que Columba intentaba construir en Iona. Una voz le había dicho a Columba que los muros de la capilla no se mantendrían hasta que un hombre vivo estuviera enterrado debajo de los cimientos, y de hecho, cada mañana los constructores llegaban al lugar para encontrar todo el trabajo del día anterior deshecho. 

Así que Oran fue consignado a la tierra, y la capilla erigida sobre él. El edificio de la abadía siguió adelante sin problemas y la capilla de San Oran marca el punto donde enterraron al santo.(2)

Algún tiempo después, Columba quiso ver a Oran una vez más y abrieron el hoyo encontrando que aún vivía. Oran trató de salir de su tumba describiendo la otra vida que había visto y pronunciando ante su atónito compañero unas resolutivas palabras: 
”No hay infierno como vosotros pensáis ni Cielo del que la gente habla” y posteriormente, inclinándose hacía Columba, le susurró: “La forma en que tu piensas que es, no puede ser la forma que es en absoluto”

Alarmado por tan blasfemas palabras que ponían en duda todo en lo que ellos creían, Columba rápidamente selló con tierra la boca de Oran y lo volvió tapar para salvar así el alma de su amigo, del mundo y sus pecados.


Capilla de San Oran

Sin embargo, el incidente sobrevivió en la leyenda y las gentes de la zona consagraron las palabras de Oran a la sabiduría popular. Catorce siglos después, los peregrinos que llegan a dichas zonas siguen escuchando dichas palabras y, cuando alguien menciona un tema incómodo, todavía se los suele silenciar con la frase: "Palada de barro en la boca de San Orán"  (3)  

En el campanario de San Oran hay una inscripción que recuerda esta antigua leyenda y cada vez que la campana suena, es como si se hiciera eco la intemporal sabiduría del santo:

"La forma en que vosotros pensáis que es, no puede ser la forma que es en absoluto"



Esta leyenda nos remite al atroz, pero no por ello menos verídico, rito de la cimentación. Ritual practicado desde la noche de los tiempos basado en sacrificar algún ser vivo y enterrarlo bajo los cimientos para complacer a los espíritus terrenales.

Ya en relatos antiguos de la mitología teutónica existe evidencia de rituales de sacrificio que incluían animales o personas vivas para la protección de las construcciones, quizá como recuerdo ancestral del rito de protección bíblico de untar con sangre las dos jambas y el dintel de la casa (Ex. 12, 7) (4).

Cuando se sacrificaba a una persona, podía ser emparedada entre los muros de la cimentación o aplastada bajo la piedra angular de la estructura.

George Henderson relata la leyenda artúrica de la construcción de Dinas Emris, donde al constructor le aconsejaron que encontrara y sacrificara un niño sin padre "para asegurarse de que los muros de la fortaleza no se vendrían abajo", leyenda que guarda gran paralelismo con la anterior expuesta de San Odran. (5)

Y otro terrible ejemplo de este ritual de cimentación lo encontramos en Gran Bretaña, durante la reconstrucción de la iglesia de Holsworthy de Devons Shire en 1885, hallaron en la esquina del edificio un esqueleto, con una base de mortero sellando la boca, una forma de acallar los gritos o posibles maldiciones que lanzaría del infeliz emparedado.




En Grecia, también existe noticia sobre la práctica de dicho rito de cimentación.


De acuerdo con la famosa balada folclórica griega que habla del puente de piedra levantado en la Edad Media y que cruza el río Arachtlos en las inmediaciones de la ciudad de Arta, lo construyeron mil trescientos trabajadores, sesenta aprendices y cuarenta y cinco artesanos que se esforzaban para evitar, cada día, que durante la noche se colapsara. Finalmente, un ave con voz humana informó al maestro de obra que para evitar que el puente se derrumbara debía sacrificar a su esposa, efectuado lo cual volvieron a construirse las bases del puente y aún se mantiene en su lugar. (6) (7) 


Foto José María Moreno García
Geográficamente más próxima a nosotros aún existe, en la actualidad, la celebración de un ritual donde la muerte de una persona adquiere otra dimensión. Nos referimos a la romería de la muerte o procesión de los ataúdes que celebra cada 29 de julio el pueblo gallego de Santa Marta de Ribarteme donde los ofrecidos, también denominados exvotos vivos, se introducen en los ataúdes durante la procesión en cumplimiento de una promesa que pueden haber hecho por sí mismos o bien por algún familiar, tras haber superado una enfermedad grave o haber estado al borde de la muerte.



A partir de todos estos datos y analizando con detalle este capitel del ábside de San Lorenzo de Vallejo de Mena, creemos muy posible que dicha escena corresponda a una ceremonia de cimentación. Dejando entender, así, que se pudo realizar un ritual de estas características en este templo.

Con la curiosidad añadida que fue, precisamente, esa esquina bajo el capitel el lugar que posteriormente se escogió para incrustar la capilla mortuoria y colocar el sarcófago que alberga los restos mortales del caballero Fernando de Vivanco de la Orden de San Juan de Jerusalén. Sabían ellos entonces algo que ahora ignoramos?



Foto Santiago Abella


Conocedores de que dicha ceremonia se transformó con el tiempo, en la colocación de la primera piedra o piedra angular de inicio de construcción, queremos otorgar a este capitel la categoría de fundamental y fundacional.



Salud y románico


(1) Arquitectura y escultura románicas en el Valle de Mena. P. Rodríguez-Escudero, 1987.






17 mayo 2017

Psicomaquia en S-IONES


En nuestro ya conocido templo de Santa Maria de S-IONES, rico en aportaciones iconológicas muy atrayentes a la vez que complejas y veladas, se encuentra una talla que ha dado mucho que hablar en diversos proyectos, tesis y coloquios propios de los seguidores del románico:




Una figura femenina de señorial ropaje y arreglada melena agarra y tira de los cabellos a un ser ambivalente, de torso desnudo y rostro desagradable que, genuflexo, le agarra y estira de la falda. Un notable pájaro observa la escena posado sobre los desarreglados cabellos de este último personaje.

Las tesis simbólicas "oficiales" comúnmente admitidas abarcan desde que se trata de Santa Juliana luchando con el demonio, o incluso la Virgen María (P. Rodriguez Escudero) hasta la de los nórdicos dioses del caldero de Gundestrup (Manuel Guerra en su "Simbología Románica. El cristianismo y otras religiones en el Arte Románico", 1978, pág. 199). 



A nosotros, acérrimos defensores del querer "entender lo que se ve", nos asalta la duda y quisimos plantear nuestra inquietud en el grupo de facebook de Románicos en movimiento

Y así es cómo barajando diferentes opiniones junto a algunos amigos participantes, nos alegra aportar una nueva y, a nuestro parecer, más satisfactoria explicación de la escena mencionada:


Nuestra polémica discusión empezó al dar vueltas sobre la opinión más generalizada de la representación, la de Santa Juliana.

Dicha santa, así como otras tantas santas con leyenda similar, suele ser representada con un dragón o un diablo encadenado a los pies. Así que nuestra figura en sí ya era un poco diferente, no había dragón, no había cadena, el diablo era dudoso y por si fuera poco nunca había aparecido junto a esta santa un ave similar.





Y así fue que, dudando mucho de que fuera Santa Juliana, se sugirió que podía tratarse de una psicomaquia, lo que encendió el interés de todos.

La psicomaquia (del griego ψυχή "mente" y μάχη "batalla") es una representación alegórica común en la Edad Media en la que virtudes humanas abstractas, representadas por personas, entablan una lucha contra los vicios, también personificados.


"El sólo hecho de que esté tirando precisamente del cabello es todo un símbolo en sí mismo." Eugenio




"Una de ellas parece virtuosa y la otra un adefesio. En varias de las representaciones que aparecen, se utilizan armas en el combate como ésta en la que la sobriedad se lía a pedradas contra la lujuria". Mikel

"El tipo de ave parece ser importante para conocer la identidad del personaje sojuzgado" Eugenio

"Tenemos, entonces, un ave que representa algo positivo posado sobre uno de los mechones de alguien que representa justo lo contrario, lo negativo, y que mira a la mujer que parece haber dominado el mal y aparece serena, sin signos de batalla" Marga  ​

"Hay algo que me resulta curioso: la "despeinada" agarra con su mano derecha la vestimenta de la otra mujer y no parece haber violencia en el gesto. Por otro lado estoy de acuerdo que el ave, sea la que sea, pájaro, paloma, ¿gaviota?, está serena y transmite tranquilidad." Rosi



Lo siguiente fue intentar identificar el ave: pensamos en un ibis, en una paloma, una urraca, un halcón, un águila, etc..


Pero al final entendimos que esa ave en sí no representa a una especie en concreto, son todas y ninguna a la vez. Se trata del concepto que aporta la figura del ave que, aunque sus patas se posen sobre algo terrenal, tiene la capacidad de elevarse y volar por el cielo, igual que nuestra alma.

Asimismo lo terrenal, lo grosero, lo material, lo que nunca puede elevarse se representa por un ser más asimilado a la tierra, como una serpiente, un ser peludo o similar. O por ambos a la vez. No porque sea malo en sí, sino por dar cabida al concepto.

Es lo que entorpece al alma, lo que no te deja avanzar, es como si alguien te tirara del vestido.




"Tal vez se refiera a la lucha entre virtudes y vicios en general, sin especificar contendientes: el alma contra el pecado." Marga  ​


Así que a favor de la psicomaquia comprobamos que la primera y más influyente alegoría medieval fue precisamente la lírica que le dio nombre: la Psychomachia del poeta Prudencio, donde éste término no significaba "batalla" sin más, sino que concreta en especial que es la "batalla por el alma del hombre".




Entre los muchos personajes que se describen en la narración épica aparece desde el primer verso la Fe, presidiendo el poema de Prudencio y marcando el rumbo de la pluma del poeta. La Fe realiza el primer combate. Lucha sin armas porque confía en sus propias fuerzas y consigue al fin vencer la Herejía.

"Con la herejía hemos topado!!! En mi opinión casi todas las representaciones del románico pretenden crear en el espectador una opinión desfavorable sobre tres circunstancias que les hace peligrar como iglesia y religión. Los musulmanes-islam, las injerencias del poder político y la herejía, of course! " Mikel
preside el poema de
Prudencio desde el primer verso, y marca el rumbo de la pluma del poeta. "Con la herejía hemos topado!!! En mi opinión casi todas las representaciones del románico pretenden crear en el espectador una opinión desfavorable sobre tres circunstancias que les hace peligrar como iglesia y religión. Los musulmanes-islam, las injerencias del poder político y la herejía, of course!. Cuando digo herejía, habló del concepto de aquellos tiempos, un cajón de sastre donde se incluye lo no canónico, otras religiones y cualquier atisbo de salirse del tiesto"  Mikel


Estamos hablando del primer, más puro y más influyente poema alegórico sobre la lucha entre las virtudes y vicios, por lo que no sería de extrañar que en S-IONES, nuestros artífices de las tallas, especialistas en recrear de forma peculiar estas ideas, dieran forma así a la psicomaquia de la Virtud contra el Vicio o Herejía, la peinada y la despeinada luchando por el alma del hombre (ave).


"Herejía entendiendo el concepto de aquellos tiempos, un cajón de sastre donde se incluye lo no canónico, otras religiones y cualquier atisbo de salirse del tiesto!"  Mikel



Con el agradecimiento expreso a los amigos que nos han ayudado a entenderlo.





Salud y Románico


1- Prudencio
2- Psychomachia de Prudencio


17 enero 2017

CAPRICORNIO ...la leyenda perdida

 Capricornio, antes que Hircus fue Pricus



"...para significar el de Invierno, mi maestro escogió el signo del Cabrón o Capricornio, porque estos animales tienen la costumbre de trepar al mismo tiempo que roen y despuntan las hierbas hasta colocarse en las cimas de los montes, como el Sol sube y continúa en subir hasta el otro Trópico" (Abad M. PLUCHE:“El Espectáculo de la Naturaleza”, 1786, Vol. VIII.)

El 21 de diciembre, el Sol alcanza el punto más meridional de su recorrido y sus  rayos caen directamente sobre una línea que pasa por el norte de Argentina, el sur de África y el centro de Australia. Esta línea recibe el nombre de «trópico de Capricornio» porque en esta época del año el Sol está recorriendo la constelación conocida por ese nombre.

Los orígenes del mito de Capricornio eran prácticamente desconocidos hasta que las Escrituras de Delfos fueron descubiertas. Se dice que griegos pretendían ver en esta constelación a la cabra Amaltea, la cual había sido colocada en los cielos por Zeus como agradecimiento al alimento que recibió de ella cuando niño. Aunque, entre otras leyendas y versiones, hay una que se desvanece en la noche de los tiempos y que, narrada por los mismos griegos, se contaba a aquellos que eran capaces de entenderla. Era una historia más desconocida, más misteriosa y mucho más reveladora: el mito de Pricus.


Yo soy Pricus, cabra y pez a la vez!


La leyenda perdida:


Pricus, es hijo de Cronos y comparte con su padre la capacidad de manipular el tiempo. Pricus vive en el mar y es el padre del linaje de las cabras marinas (mitad cabras, mitad pez) que son criaturas inteligentes y honorables, pueden pensar y hablar y son favorecidas por los dioses.


La historia comienza cuando las jóvenes cabras de mar se sienten, de forma natural, atraídas hacia la costa.  Utilizando sus patas delanteras consiguen llegar a la orilla y subir a tierra firme donde, despreocupadas, se tumban al sol.

Pero cuanto más tiempo permanecen en la tierra más rápida es su transformación en cabras normales. Su cola de pez se va mudando en patas traseras y pierden la capacidad de pensar y de hablar. Muchas de ellas marchan hacia las cumbres de las montañas.

Esto desespera a Pricus que teme que sus hijos se conviertan en animales sin sentido y que nunca puedan volver al mar.

Después de perder a varios de ellos, Pricus decide usar su habilidad para invertir el tiempo y salvar así a sus hijos extraviados.

Durante esta reversión todo en la tierra, excepto Pricus, se invierte a donde estaba antes. Las cabras marinas vuelven al tiempo de cuando estaban en el mar sin recordar nada de su experiencia pasada, puesto que el ciclo se ha vuelto a iniciar.

Pricus, no queda afectado por el cambio de tiempo y es el único que conoce el destino que les espera a sus hijos si siguen su instinto natural. Trata de aconsejarles y de advertirles e incluso termina prohibiéndoles que se dirijan a la orilla. Pero no importa lo que hace, o cuántas veces revierte el tiempo, sus cabras de mar siempre acaban por encontrar el camino hacía la tierra y terminan inexorablemente convirtiéndose en cabras corrientes.

El momento crucial en la mitología capricorniana se produce cuando Pricus finalmente se da cuenta de que no puede controlar el destino de sus hijos y que el pretender mantenerlos en el mar nunca funcionará. No importa cuántas veces intente "empezar de nuevo", sus vástagos siempre acaban en tierra.

Tras darse cuenta de ello, se resigna a dejar a sus hijos que vivan sus vidas y su propio destino.



Al final, todas las cabras de mar se abrieron camino a la tierra donde, inevitablemente, se convirtieron en las hircus o las cabras de cuatro patas que conocemos hoy. Ratificando el refrán conocido por todos: "la cabra siempre tira al monte" se quedó Pricus en soledad como la única cabra marina.

En su tristeza, Pricus le pide a Cronos que lo deje morir, ya que no puede soportar la soledad. Cronos, sin embargo, le permite vivir su inmortalidad en el cielo como la constelación de Capricornio. Ahora puede ver a sus hijos incluso en las cumbres más altas de las montañas, desde las estrellas





He aquí la verdadera leyenda perdida que se esconde detrás de uno de los más misteriosos mitos de esa constelación zodiacal y que guarda un paralelismo revelador con la propia naturaleza interior del hombre:

Nuestro capricornio oculto:


Así como las cabras marinas se forman en las profundidades acuosas, nosotros nos formamos en el vientre de nuestra madre, en la oscuridad y en estado húmedo. Semejante a ellas que poseen dos naturalezas también en nosotros se manifiesta la dualidad, prueba de ello es el instinto que procede del cuerpo y la intuición que procede del espíritu.

De igual forma que ellas, nacemos puros y honorables, poseyendo nuestras almas la facultad de vibrar en el mismo tono para poder entenderse entre sí, pero mientras más avanzamos en la vida y contemplamos el mundo manifiesto con la razón, más se aleja un alma de otra destruyéndose la unidad, olvidando de dónde venimos, de lo que somos capaces y lo que se nos ha otorgado al nacer. Perdemos la facultad de movernos en el mundo astral, lo olvidamos y damos por sentado su inexistencia.

Es parecido al despertar de cada día en que apenas recordamos las vivencias oníricas que hemos experimentado al dormir y, que la mayoría de las veces, se difuminan en el transcurso de las horas. Nos sucede como a las cabras marinas, que pierden la capacidad de moverse en los dos mundos a medida que se adentran más en uno de ellos.

Por eso, al igual que Pricus prohíbe a sus hijos poner un pie en la orilla porque sabe lo que les sucederá, Dios, eterno y manipulador del tiempo, prohíbe a Adán y Eva comer del fruto del árbol del conocimiento, porque también sabe lo que ocurrirá.


Si todas estas correspondencias que hemos anotado producen en vuestra el alma una inquietud, significa que nuestro capricornio sigue vivo, está despierto y que no cesará en su empeñada ascensión hasta la cumbre.



Salud y Románico


31 octubre 2016

LA CONSAGRACIÓN DE UN FRISO.


En un reducido agreste peñón, bajo el que corre un manantial, se alza un templo mágico y de especial descanso para el espíritu. Joya humilde del románico palentino,  el templo de Santa Cecilia, en Vallespinoso de Aguilar, es un itinerario iniciático donde la roca, palabra divina solidificada y sobreedificada por el hombre, transmite todas las fuerzas telúricas y la energía de la creación.

                     


Sus figuras talladas en la portada, pese al paso del tiempo, contienen una estética espiritual y un plasmado reflejo de su tiempo, difícilmente igualables.

Parte de su friso, ejemplo de lo difícil de dar un significado definitivo a la representación escultórica románica, es el que más problemas de interpretación ha creado a los especialistas y expertos.





            Se debe al insigne Miguel Ángel García Guinea el primer intento en describirlo: “la primera lleva una especie de bastón sobre el pecho que sostiene con ambas manos, la segunda con instrumento de música, la tercera porta algo parecido a una maza, la cuarta con un violín sobre las rodillas, la quinta con bastón en idéntica postura al primero, la sexta con la mano derecha en actitud de bendecir y la izquierda con un objeto en las rodillas que pudiera ser un libro, la séptima con una especie de columna a la izquierda, y la octava, muy confusa, quizás con otra”.

Por su parte Jesús Herrera Marcos, aprovechando la advocación del templo, considera que estamos ante una representación de los “Ocho modos gregorianos” referidos a los músicos que caen bajo el patronazgo de la titular, Santa Cecilia. Según este autor, cada personaje con su instrumento simbolizaría: la bienaventurazada de los santos del cielo, la oración, las almas piadosas, los dones del Espíritu Santo, la alabanza de los Santos a Dios, la tranquilidad del espíritu justo y por último el orden cósmico resultante de todo lo anterior, representado generalmente por un personaje portando una gran vara a modo de batuta, que establece el ritmo musical”.

No sería, sin embargo, hasta el trabajo de José Manuel Rodríguez Montañés y Pedro Luis Huerta Huerta, cuando se estableciera la teoría más consolidada y vigente en la actual aceptación de que estamos ante los restos de un mensario: “Sobre el friso de la parte derecha de la portada vemos un grupo de nueve personajes en actitudes diversas cuya identificación resulta sumamente compleja, tanto por lo complicado de la composición como por lo desgastado del relieve. En algunos parece clara la referencia a actividades agrícolas, como en el caso del primero de ellos, que porta una especie de mayal. El siguiente sujeta un calderillo o cestillo y un objeto cortante, posible referencia a labores de vendimia, mientras su compañero maneja un objeto oblongo que se pudiera interpretar como un personaje vertiendo el vino de un odre al barrilillo, como en la portada de Beleña de Sorbe (Guadalajara). Mayor dificultad ofrecen los dos siguientes personajes, el primero removiendo en una especie de escudilla y el segundo sosteniendo un objeto alargado. El personaje de su derecha, acompañado de otra figura de reducidas dimensiones y muy perdida, aparece ante una mesa repleta de manjares realizando un gesto de bendición con su diestra (índice y corazón extendidos). Concluyen la escena dos figuras, separadas por una especie de columna, la extrema tocada con capirote y en actitud de calentarse. El conjunto de personajes, salvo el de menor tamaño junto al comensal, forman un grupo coherente, todos vestidos con túnica a excepción del rústico tocado con capucha, quien porta un sayón. El canon de las figuras es algo achaparrado y se presentan bien descalzos bien con puntiagudos calzados. Si las atribuciones avanzadas se confirmasen estaríamos aquí ante un fragmentario mensario, del tipo del citado en Beleña de Sorbe”, tesis que es apoyada y compartida por Cristina Párbole quien defiende la tesis de un mensario o menologio inacabado donde faltarían los meses de marzo, abril y mayo, en el que Julio sería el personaje situado más a la izquierda que porta un báculo o cetro, mientras que Agosto lleva una cesta, haciendo referencia a la tarea de desgranar el trigo, Septiembre el personaje vertiendo vino en un tonel, Octubre representado con un recipiente entre sus manos removiendo el contenido del recipiente, Noviembre portando de nuevo un cetro relacionándolo con la matanza del cerdo, y Diciembre ( el más fácil de identificar, a juicio de Cristina) el llamado “banquete de la Navidad” con la mesa donde están dispuestos los productos que se han ido recolectando durante el año, mientras que un sirviente en un estrato menor lleva algo en las manos y se dispone a servir la mesa, al tiempo que el señor aparece con el dedo índice y corazón levantado en actitud de bendecirla.

Conocemos otras teorías que, desapegándose de la tesis comúnmente aceptada, la del mensario incompleto, entienden que se trataría de un apostolario mutilado apoyándose, quizá, en la figura que porta las llaves y que relacionarían con la de su acompañante lateral sin tener en cuenta que ninguna de las figuras del friso están provistas de nimbo ni de atributos clásicos apostólicos ni reparar en que mayoritariamente van calzados, cuestiones todas ellas que repugnan la más elemental interpretación en la simbología y mensaje románico.

Con la modestia y humildad de quienes no somos expertos ni especialistas sino profundos amantes y estudiosos de este Arte sacro, hemos decidido abordar la interpretación de esta parte del singular friso del templo románico de Santa Cecilia de Vallespinoso que, para nosotros, contiene la peculiaridad exclusiva de ser la única representación pétrea, el único documento esculpido, de la ceremonia ritual de DEDICACIÓN O CONSAGRACIÓN DEL TEMPLO ROMÁNICO.

Ya el paganismo conocía la dedicación de un templo, de un altar, de un teatro o de una ciudad. No en vano en el 11 de mayo del 330 se celebró con fastos la dedicación de Constantinopla. El rito comportaba siempre procesiones con aspersiones de agua lustral, oraciones y ofrecimiento de sacrificios. También el Antiguo Testamento conocía la dedicación de altares (Núm. 7, 10-11) y templos ( 1 Re 8, 1-66 y Esd 6, 15-18), pero no será hasta la Edad Media cuando la liturgia cristiana de la encenia o inauguración ( Jn 10,22), es decir la "dedicación" del templo, pretenderá enriquecer su simbolismo tomando el sustrato bíblico.

El desarrollo de la celebración de la "dedicación" o consagración de un templo románico era una ceremonia litúrgica de las de mayor importancia que podían efectuarse. Perfectamente codificada en textos pontificales y ordines diversos, tenía tasados unos ritos iniciáticos, verdadero juego litúrgico fruto de la simbología medieval y revelador de una teología concreta, que comenzaban con una entrada procesional al templo. Todos se detienen en el umbral para que los representantes de quienes han colaborado a la construcción, el/los comitentes, lo entreguen al pastor del nuevo templo para que abra sus puertas.
 

      El nuevo pastor, accediendo con las llaves al templo invitará al pueblo a entrar mientras se canta el Salmo 23. 



                  
Finalmente, se abre la puerta y, entonces, un celebrante descalzo (" ¿ Deseas encontrar limpia la basílica?, pues no ensucies tu alma con el pecado"...) ilumina festivamente el templo (" Si deseas que esté bien iluminada, Dios desea también que tu alma no esté en las tinieblas y brille en nosotros la luz de las buenas obras...", Cesáreo de Arlés) como signo de gozo mientras se entona el cántico de Tobías ( Tob. 13,10-17), al tiempo que se procede a la bendición del agua gregoriana ( agua, sal, ceniza y vino) para la lustración del altar y todo el edificio rociándolo con el hisopo ( Ordo XLII,6) siguiendo el texto de Sugero, abad de San Denis ( 1.114) (" Señor, mediante la unción del santo crisma, tu has unido lo material a lo inmaterial..."), mientras que, acorde a la tradición del siglo IV establecida por San Ambrosio, un presbítero  trasladará, en una patena, las reliquias de la santa mártir para ser entregadas al celebrante.



 Celebrantes componentes del séquito portando antorcha - pies descalzos-, hisopo con unción crismal y urna relicaria- también descalzo-


Finaliza el cortejo con los celebrantes portadores del sello - monosandálico en señal del acto jurídico de toma de posesión o propiedad- y rollo del Acta fundacional.


 Uno de los momentos más relevantes del rito era la de la deposición de tecas conteniendo reliquias de los Santos junto con porciones del cuerpo del Señor (hostias) en un reconditorio o sepulcro ubicado en el interior o bajo la propia ara del altar ( lipsanoteca).


Obsérvese cómo la figura pequeña del acólito, vierte sobre el punto central bajo el ara sobre la que aparecen labradas porciones de hostias, el contenido de un recipiente, al tiempo que el celebrante, con mano alzada, efectúa el rito de bendición ante la mirada de la única figura encapuchada o cabeza cubierta - lo que evidencia su carácter de fémina- y el señor que, ricamente ataviado, permanece sentado en señal de su carácter de benefactor o comitente.

Esta fórmula del ritual de consagración denominada " pro codendis reliquiis", se encuentra ya contenida en el  Liber diurnus papal datado en el siglo VI y en el Ordo romano XLVII del siglo VIII observando la costumbre instituida por San Ambrosio cuando al descubrir los restos de los santos Gervasio y Protasio ( año 386) las colocó en el altar de la basílica de Milán en un gesto simbólico de que las víctimas triunfantes tuvieran un lugar allí donde Cristo se ofrece a sí mismo como hostia: "sobre el altar, aquel que se ofreció por todos; bajo el altar, aquellos que fueron rescatados por él con su pasión".

En la íntima convicción de haber desvelado la exclusiva representación pétrea de la única encenia o consagración de un templo románico español, alentamos a la puesta en valor y conservación de este singular friso del templo de Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar, testigo único y fiel lenguaje del alma de las piedras.




BIBLIOGRAFÍA


* Miguel Ángel García Guinea.
*Jesús Herrera Marcos.
* José Manuel Rodríguez Montañés y Pedro Luis Huerta Huerta. Enciclopedia del Románico.
* Cristina Párbole. Mensario al detalle.La Huella Románica.
* Muros consagrados. El entorno litúrgico medieval de la lipsanoteca de Bagüés Gloria Fernández Somoza Universidad Ramón Llull.
* Apologética católica, " Dando razón de nuestra Esperanza", Febrero 2015 
* Dedicación de Iglesias y altares, NLD

17 septiembre 2016

EL DORKÓN

Vive en las montañas un animal que los griegos llaman dorkón, o sea caprea, es decir, cabra montés, corzo o gacela […] Su visión es aguda, esto significa que el Señor ve todo lo que se hace. (El Fisiólogo. Bestiario Medieval, p. 46.)




Hace mucho tiempo, cuando los albores del románico virtual hacían su aparición en la red, un fraile, de nombre Willigermus y que según nos anunció venia del siglo XII, nos impartió una lección,  de las pocas que recuerdo, dignas de mención.

Aunque la verdadera lección fue la forma de impartirla, nos ilustró a la vez sobre el simbolismo del dorkón. El interés es tal, que como homenaje a la cabra montesa que tú, querido amigo, llevas en el interior, pasamos a describirte:

Las palabras que el fraile Willigermus nos dirigió, fueron más o menos así:

"La cabra montesa que veis ahí pecadores (esos eramos nosotros), no es para que entréis en el bosque de nuestro señor Conde y la cacéis, pues eso os llevaría a la horca. El dorkon está ahí para que aprendáis de él.

Como sabéis, este animal busca su alimento a los pies de las montañas pero gusta de las altas cumbres, porque posee la sabiduría de Dios, es decir, ama a las altas cumbres, o sea, a los profetas, a los cuales alza sus ojos, de donde le llegará el socorro (Sal.,120.1).

Ve desde lejos a los que se les aproximan y conoce si van hacia él con dolosas o con benévolas intenciones al igual que nuestro Señor, que todo lo ve, conoció las intenciones de Judas cuando se le aproximó para traicionarlo dándole un beso (Lc., 22.48)"





Salomón, en el Cantar de los Cantares, dice: He aquí que llega mi bien amado saltando sobre las montañas, brincando sobre las colinas. De la misma manera, ese dorkon salta sobre las montañas, o sea, los apóstoles y brinca sobre las colinas, que son sus enseñanzas.

Hijos míos, sabed que Dios lo ve todo y desde lejos, igual que hace esta cabra, que desde lejos ve todo lo que tu haces, aunque tu no llegues ni a intuirla"

Tras una breve estancia con nosotros, Willigermus regresó a su tiempo y a su lugar, dejándonos en la incertidumbre de si volvería a llamar a nuestra puerta alguna otra vez.

Sea como fuere, nos quedó esta clara reflexión: debes ser como el dorkón en tu interior, pace tranquilo al pie de las montañas; tu Naturaleza interior sabrá ver quién viene a ti con paz y quién con malicia. Tu destino son las altas cumbres, no apartes la vista de ellas, pues de allí te llegará la salvación.





***
De la vida caprea:




Somos conscientes que, a pesar de lo especificado en el Fisiólogo, se le ha otorgado a la figura de la cabra otros varios significados que no son tan positivos. Pero hoy aquí, solo queremos enaltecer cosas bellas. Por ello, queremos aportar algún curioso dato que seguro hará sonreír hasta a las mismas cabras:

En tiempos arcanos, cuando alguien quería representar a alguien con muy buen oido, pintaban una cabra, pues creían que ésta respiraba por las orejas: "La cabra tiene cierta ventaja para tomar el aire del exterior, como refieren los cuentos pastoriles, porque inspiran el aire por las orejas y por las narices, porque tapando las narices no sienten pesadumbre alguna." (His.ant.I 53-Horapolo)

Esto confirma también Opiano, el cual, tratando de las cabras silvestres, dice que: "tienen entre las orejas un pequeño agujero que va a dar al pulmón, por el cual respiran, y que si tapan a éste con cera, se ahogan. Y así los egipcios, queriendo significar a un hombre que oye perfectamente, pintaban una cabra, dando a entender, que el perfecto oído es aliento y respiración del alma"

Plinio en su Historia Natural observa lo dicho por los antiguos: "Escribe Archelao, que acaso, por esto mismo (porque respiran por las orejas), es el aliento suyo más ardiente que el de las ovejas y su ayuntamiento más encendido"  (1)




Conocidas como capreae o cabra montés, el macho recibe el nombre de hircus (lt. irquus, ircus) o también bock (del franco bucco). 

Hay quienes creen que los denominan así porque devoran (carpere) la hierba. En cambio, otros piensan que deben tal nombre a que trepan (captare) a los lugares más escabrosos. E incluso existen personas que lo hacen derivar del ruido (crepitus) de sus patas, y de ahí el nombre dado a unas cabras salvajes a las que los griegos, debido a la gran agudeza de su vista, es decir, por ser lo que ellos llaman oxyderkésteron, las denominaron dorkás (dorkón)(2)

En las zonas de los Pirineos Orientales, reciben el nombre de Isard, etimología de posible origen pre-romano; según Giese (cf. Rohlfs Gascon), quizá un vocablo idéntico al vascón izar "estrella", y que habría significado originariamente:  "animal que lleva una estrella en la frente"




Salud y románico

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