20 abril 2012

El elefante


En nuestra andadura románica, hemos compartido momentos muy especiales, quizá uno de ellos fuese éste:

Pese a lo infrecuente en nuestro románico, por desconocido faunísticamente, la representación de la imagen del elefante encierra una simbología de rica polisemia. También un fuerte componente como emblema cristológico. ¿Lo hablamos?



Bestiarius de Anne Walsh
Siguiendo a San Isidoro, el elefante con castillete está en relación con la fuerza del animal y el servicio que presta a los guerreros que se ocultan dentro de él. De hecho, la fortaleza militar que suponían dejó de tener interés por razones logísticas y de manejo en situaciones críticas dada la forma de asustarse estos animales.
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El elefante, también puede relacionarse con la Castidad y con el Bautismo, ya que este animal pare a sus crías dentro del agua para protegerlas de las serpientes, idea que recoge asimismo San Isidoro (Etimologías, Cap. XII, 2-16) al decir: “ Cuando paren, colocan a sus crías en el agua o en alguna isla a causa de las serpientes, sus enemigos naturales, pues los estrangulan enroscándolos con sus anillos” .
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Asímismo, otro gran enemigo es el dragón:

"ni siquiera el elefante, a pesar de su magnitud, está a salvo del dragón: éste se esconde al acecho cerca de los caminos por los que suelen transitar los elefantes, y se enrosca en sus patas hasta hacerlos perecer por asfixia".

Esta historia, ya conocida por Plinio el Viejo y Solino, se repite en el Hexaemeron de San Ambrosio, pasando, apenas sin variación, a los diversos bestiarios latinos y franceses" ("Motivos del bestiario en la escultura románica abulense", en Cuadernos de Arte e Iconografía, Tomo II - 3, 1989).



A veces se le representa portando sobre su dorso un castillo, alegoría de las enfermedades, miserias que se han de soportar en el curso de la vida terrenal y del peso de los pecados.
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Por otra parte, es símbolo de Humildad, se asocia a la figura de Cristo, que se convirtió en el más pequeño y obediente de los humanos hasta asumir su propia muerte


También tiene su alusión como animal cosmológico, sus cuatro patas simulan los cuatro pilares que sirven de soporte al cosmos, representado así mismo por su gran cuerpo redondeado.



Aunque como todos, el elefante que también tienen su punto débil, esos grandes y virtuosos animales, confiados de su fuerza son muy vulnerables al tropezar, ya que por lo visto no saben levantarse cuando caen.
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Grave, gravísimo problema. Esta debilidad es aprovechada por los cazadores, que para atrapar más fácilmente al elefante, sierran el árbol en que suele apoyarse para descansar, de manera que cuando esto ocurre, el tronco cede, cayendo el elefante al suelo y quedando indefenso ante sus agresores. Ello nos indica en un contexto simbólico, qué no debemos apoyarnos sólo en nuestras propias creencias de la verdad absoluta, ya que si estas ceden, quedaremos tan hundidos que no sabremos levantarnos.
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Otra alusión simbólica, asocia al gran elefante y su compañera con la personificación de Adán y Eva, pues mientras fueron virtuosos, es decir obedientes al Señor, antes de su prevaricación, no conocieron el coito ni tuvieron idea siquiera de su unión carnal; pero cuando la mujer comió del fruto del árbol (la mandrágora espiritual) y dio de comer de él a su compañero, quedó grávida de males. A causa de ello tuvieron que salir del Paraíso.

Según Pierre de Beauvais: "Cuando llega el tiempo en que el macho siente deseos de procrear, se dirige hacia oriente con su hembra, cerca del Paraíso donde nació Adán. Allí crece un árbol llamado mandrágora. La hembra es la primera en comer el fruto del árbol, luego le da al macho para que también coma. Tan pronto come, se unen los dos e inmediatamente la hembra concibe".




En definitiva, y como homenaje a ese magnífico ser tan avariciosamente perseguido, dejamos una breve recopilación que entre la mitología y los padres de la iglesia ha quedado sintetizada en la figura del elefante:


...ES EL MAS GRANDE DE TODOS, le gusta apagar fuegos, sabe sacarse una flecha cuando se la clavan, venera a los más antiguos de su manada a la que es fiel.

Posee una arma de defensa y de ataque forjada en su propia naturaleza con un material que es codiciado... el marfil, al cual relacionan con la Verdad y con la Pureza por su color blanco.





Salud y románico

5 comentarios:

Ray dijo...

Un homenaje precioso y merecido a este ser que tantas páginas ocupó en los bestiarios medievales y otros manuscritos anteriores. Su exotismo motivó representaciones a veces muy curiosas a nuestros ojos, pero para las gentes de la época lo importante estaba en el fondo, no en la forma. No puedo evitar incluir, al hilo de lo que se dice en el artículo, una hermosa reflexión incluida en los "Sermones" de San Antonio de Padua (S. XII-XIII):

"Se ha comparado a los penitentes con los elefantes... en los que existe la virtud de la clemencia: si ellos ven a un hombre vagar por el desierteo, le guían hacía un camino que él conozca; o, si se encuentran con una manada de ganado, les hacen un camino con su amable trompa. El más viejo conduce al grupo... Cuando están a punto de cruzar un río, los elefantes más pequeños van primero, no sea que los más grandes desgasten el camino por el cauce... La virtud de clemencia en los hombres justos, se parece a esto. Ellos devuelven a un hermano que yerra al camino; entre el ganado, es decir entre la gente simple, ellos hacen, mediante por la amable y agradable trompa de sus hechos, un camino, por el cual aquellos pueden pasar indemnes; por el ejemplo y la palabra, son los guías de otros; y, cuando se trata de pasar a su pueblo por el río de esta vida, envían a los más pequeños delante, porque son piadosos y compasivos con los principiantes, que aún no han logrado al máximo la fuerza de la santidad".

Como siempre, gracias por despertar nuestros espíritus, Baruk.

Esca dijo...

Renovada vitalidad percibo en el texto,parece que la búsqueda de nuestro pasado por los rincones de nuestra piel de toro queda patente.

Elefantes en mi tierra no conozco,solo Castillos sobre colinas y riscos,poder no les falta,refugio y fuerza de defensa tampoco,la debilidad,se encuentra dentro de los que allí se ocultan o encaraman en sus torres,
Recuerdo unas piezas de ajedrez que tengo con cierto origen oriental, donde el castillo se sustituye por el elefante,pieza importante,pero también cae,a veces en manos de los enemigos,las mas por otro enemigo aun mas cruel y despiadado, el tiempo,este si que es invencible,

Un saludo Esca

Juancar dijo...

Curioso, siempre había pensado en la mandrágora como en una planta y no como árbol. Os habéis planteado que tanto los elefantes, como las ballenas, como los antiguos polinesios tenían un lugar específico en el que ir a morir...Quizás tenga alguna relación con lo que comentáis sobre su apareamiento hacia oriente...Y no obstante, en líneas generales, magnífico como siempre. Un abrazo.

cdeburgos dijo...

Me gusta mucho conocer esta simbología del elefante, de siempre me ha recordado la nobleza, es uno de los animales que más comunicación puede alcanzar con el hombre aunque algunos solo le maltraten, ojalá más gente sintieran la necesidad de protegerlos, Un abrazo

KALMA dijo...

Hola! ¡¡¡Me gustan los elefantes!!! Y vaticino que la sombra de ese gran elefante blanco os dio buena suerte, como bruja siempre le he tenido un gran cariño, porque siempre he pensado que eran portadores de buenos augurios y abrían una senda difícil de borrar. En Asia se utiliza su figura como amuleto y la trompa siempre mirando a la puerta.
Una gran entrada y unas fotografías buenísimas, el elefante de la primera foto, una figura tan definida, un paquidermo de orejas pequeñas y de patas largas ¿Qué tesoro cargará? Gracias por compartirlo y acercarme a este animal mitológico, un beso.

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