01 septiembre 2014

Escanduso, el renacimiento del Fénix




Desde Villarcayo, dirección Puentedey, en plenas Merindades burgalesas, siguiendo el cauce del río Nela y casi engullido a pie de una curva, no se alza, sino que se oculta, como si de un elemento más del paisaje se tratara, la posiblemente más pequeña parroquia románica de la península: la de San Andrés de Escanduso.

Años atrás, con la iglesita hundida y casi en ruinas, tuvimos que pasar varias horas en silencio con el único contento que provocaba su mera contemplación, intentando adivinar su encanto oculto a través de los cascotes rotos y ruinosos. 

Pero esta vez, tras pasar la curva, al llegar al mojón del deslinde, una agradable sorpresa nos aguardaba. El templo seguía resistiéndo, pero no ya en ruinas, sino que, asombrosamente, como el ave fénix, había renacido de sus cenizas.






Aunque cerrada, aprovechando la balconada natural en la ladera del flanco sur, nos acercamos para poder contemplarla con tranquilidad. Sus muros estaban perfectos, sus contrafuertes, el ábside y sus pequeñas ventanas, renacidas. Una de ellas formada por arcos idénticos separados por un pilar, que recordaba a las prerománicas. 

Después de dar cuarenta vueltas intentando ojear por la rejilla de la ventana, fue todo un acierto ir a preguntar al vecino que vivía en la casita de la curva, pues resultó ser él quién custodiaba la llave. Solicito y cordial, se ofreció a acompañarnos para facilitarnos el acceso. 




El sentimiento que sentimos justificó sobradamente los casi mil quilométros de su encuentro, pues casi podría evocarse la sensación de la guinda que corona una tarta reservada a celebrar algo muy, muy especial: ver el fénix por dentro, de bella sencillez y extremo recogimiento.








Después, conocimos su historia reciente y otra aún más emotiva: la del profundo amor por el templo de un pequeño grupo de jubilados. 

Y es que, Manuel, resultó no ser sólo el clavero sino uno de los protagonistas de la historia de esa iglesia, pues junto a Pedrín y Mariano, fue uno de los artífices de la restauración y recuperación de este pequeño templo. Con más amor que medios y pagando todo de su bolsillo, lo fueron reconstruyendo poco a poco, los muros, el tejado, el pequeño cementerio, en fin, todo. Dieron lo mejor de ellos mismos y consiguieron lo que parecía un milagro.

Orgullosos de ello, nos mostraron el ANTES y DESPUÉS de su imponderable actuación:








Fotos de la obra : Mariano Gutiérrez Zamora 


Hay quién dice que la medida no importa, que importa la esencia. Hay quién dice que las medias son relativas, que dependen del patrón de la medida. Como hay quién dice que nada es verdad ni nada es mentira, que depende el color del cristal con que se mira.

Este es el caso de éste templo, al que queremos dar en este espacio virtual su merecido homenaje , porque a pesar de su pequeñez y tímida ubicación, es especialmente grande por el amor y devoción que ha recibido de este pequeño grupo de jubilados que, con esfuerzo constante y desinteresado, han conseguido que parte de nuestro patrimonio no quedara reducido a un montón de ruinas como sucede con muchos monumentos. 

Suene, pues, la campana de San Andrés de Escanduso en homenaje a ellos!!!





Salud y románico

Otros lugares de la Cofradía que han hablado sobre ello:

Románica -Juancar-
Picota y cepo -Alkaest-




15 comentarios:

Esca dijo...

Guapo,guapo,en este caso la historia
de este templo puede continuar
Un saludo Esca

El desván de Mamen dijo...

Precioso, una joya que ahora gracias al buen hacer de sus guardianes podemos admirar. Y gracias tambien a Baruk podemos conocer.
Un abrazo.
Mamen.

Jesus Oliver-Bonjoch dijo...

Una iniciativa ejemplar que merece ser divulgada y conocida. Un saludo afectuoso a los restauradores de San Andrés de Escanduso.

Thorongil Gilraenion dijo...

Impresionante trabajo bien hecho. Caldea el corazón ver como o too es desidia, olvido y ruina imparable.

Ray dijo...

Lo que el amor no pueda... Hermosa historia, amigos. Gracias por hacernos partícipes.

chis dijo...

Recuperar un pequeño templo es de agradecer a esos benefactores, aunque su mejor premio será la satisfacción personal que les acompañará toda la vida.
Me gustaría recordar con reconocimiento a los "Amigos del Serrablo" que recuperaron muchas de las iglesias de la zona, hace ya varias décadas.
Y también a un amigo de Huesca, Miguel Angel, que colaboró en la recuperación de Santa María de Iguácel.
Un abrazo a todos.

Jordi dijo...

Qué maravillosa historia. gracias Baruk. Cosas así demuestran la victoria final!

Baruk dijo...

Gracias a todos por vuestras opiniones, por valorar iniciativas como las de esta gente de Escanduso, y sobretodo, por estar aquí con nosotros y formar parte de nuestro blog.

Un abrazo!

Anónimo dijo...

Creo que habeis llegado al máximo de felidad. Un saludo desde Castellón de la Plana.

KALMA dijo...

¡Ay, Manuel, Manuel! Ya había volado por esta entrada por eso el otro día te mencioné Escanduso. Las cosas más grandes no tienen tamaño, el más pequeño rincón puede esconder el máximo tesoro y más si en él se ha puesto todo el amor. Tomo nota de la curva y la mirare como ese grupo de "jubilados" románicos. Un beso.

cdeburgos dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
cdeburgos dijo...

Hola Baruk
¿Cómo estas? hace tiempo que no nos escribimos, he intentado entrar en el blog Arte sacro pintura medieval y me dice que ahora solo es por invitación, ya sabes cuanto me gusta visitarlo, te agradecería mucho que fueras tan amable de invitarme.
Muchos Besos
Carlota

A.Matamoros dijo...

Escanduso s.XX al XXI Pedrín. Mariano y Manuel, jubilados. No puedo imaginarme el trabajo ímprobo de estos tres hombres empeñados en reconstruir su pequeña iglesia partiendo de un amasijo de piedras ruinosas. Seguramente ya desde niños crecieron, se hicieron hombres, al mismo correr del tiempo que la iglesia se desmoronaba lentamente. No se si su obra es ortodoxa, cumple los cánones o quizás se han permitido alguna licencia, no importa. Tampoco se si los vecinos, si los hay, han agradecido e incluso colaborado en el trabajo o por el contrario musitaban por lo bajo … algo habrán sacado esos tres….. mientras Pedrín, Mariano y Manuel levantaban muros, recolocaban sillares y veían crecer poco a poco su obra y entre pitillo y pitillo repasaban alguna que otra factura de cemento, ladrillos, arena… pendiente de liquidar hasta la próxima extra de verano, el mayorista les fía … son buena gente.
Gracias Pedrín. Mariano y Manuel, cuando no estéis, cuando el Arcángel San Miguel inicie la preparación de la balanza… y os reconozca, os dará entrada inmediata en el paraíso de los constructores, de los canteros, de los pintores y podreis reuniros con los Maestros Mateo, Bernardo el Viejo, Esteban, los maestros de Platerias, Raimundo de Monforte, Raimundo Lombardo, Pedro de Dios , maestro de Juan de Piasca y una legión anónima de constructores rurales, de talleres ignorados que jalonaron de templos las tierras de reconquista.
Gloria y honor para los tres.
AM

Baruk dijo...

Veo que nuestros tres queridos jubilados han conseguido en esta extensión virtual todo un club de fans que los aplauden. Una servidora, como los vecinos quisquillosos -si los hay-, sí creo lo de “algo habrán sacado esos tres”, seguro que la satisfacción y ese pundonor de haberlo conseguido, hace que como si de una capsula mágica se tratara, se vigoricen y rejuvenezcan cada vez que entran en ”su” iglesita.

Satisfacción también la nuestra Antonio, de que tu ingeniosa y clarividente capacidad para recrear historias verdaderas o semi verdaderas, venga a enriquecer este espacio de saludyrománico. Gracias y muy bienvenido Antonio.


Matiitas Martin dijo...

Gracias a ti Baruk por tu hospitalidad.
Lo había visto hacia tiempo en Picota y Cepo, al reencontrarme ahora con Escanduso y sus tres constructores no he querido dejar pasar la ocasión de agradecerles su voluntad, esfuerzo y respeto a la herencia de sus mayores.
Saludos
AM

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