16 julio 2013

Proserpina's románicas en Covet

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Establecer una distinción entre los templos que nos fascinan y los que nos dejan indiferentes nunca nos resultó tan claro como con la iglesia de Santa Maria de Covet. Un edificio que no tan sólo nos sorprendió por su soberana belleza, sino que en el amparo de sus muros hemos vivido sorprendentes y emocionantes momentos.

Uno de ellos fue, sin duda, la primera vez que junto a  Xavi "El Cabestany", conseguimos fotografiar el interior de la nave. El resultado de esta visita y previo encuentro fue una cariñosa amistad creciente y lo que su web proporcionó: la más detallada y precisa información en el mundo virtual de Santa Maria de Covet.

Las fotografías que pudimos realizar en aquel entonces fueron elementos determinantes para demostrar que un capitel descrito en los libros como: "personajes que luchan", era en realidad la representación del mitológico 
Rapto de Proserpina


De ello hace ya unos cinco años. Y hoy, con fotografías recientes, la volvemos a presentar, con el valor añadido de que sigue siendo una representación única y exclusiva de este templo, puesto que, hasta el momento, no conocemos ningún otro registro de dicha escena en el románico actual.


Proserpina portando un ramo de espigas.

Las espigas, junto a diferentes gramineas de otros cereales, se utilizaban en la elaboración del pan, que, lógicamente, estaban asociadas a su madre Démeter.




Hades, regente del inframundo con uno de sus atributos: el cetro de dos puntas que usaba como arma y con el que conducía las almas de los muertos hasta el mundo inferior.




Fue mientras recogía las mieses, que Hades vió y raptó a Proserpina, llevándola con él a su reino.

Démeter, al conocer la noticia se entristeció tanto que lejos de volver al Olimpo vagó por la tierra negando a sus árboles dar frutos e impidiendo a la hierba crecer. Se produjo una gran desolación en la tierra y la raza humana quedo en peligro de extinción. 

Zeus insistió a su hermano para que devolviera a la doncella, siempre y cuando ésta no hubiera probado el alimento de los muertos





El jardinero Ascálafo testificó que había visto a Proserpina coger una granada del jardín y comer siete de sus granos. Según parece, estos siete granos representan las siete fases de la luna durante las cuales los agricultores esperan que aparezcan los primeros tallos verdes de la espiga.

Existía una primitiva creencia sobre que los alimentos rojos sólo se podían ofrecer a los muertos, y se suponía que la granada, un fruto del inframundo, nacía de la sangre de Adonís.






Como Démeter seguía negando dar vida a la Tierra, Zeus dictaminó que Proserpina regresara con su madre para que los cultivos pudieran brotar y dar frutos, pero que tendría que regresar al inframundo todos los años y pasar allí tantos meses como granos había comido. 

Así que, anualmente, con la llegada de la estación del crecimiento, Proserpina regresa al lado de su madre que, pletórica de felicidad, llena toda la tierra de flores. 

Su regreso es, por tanto, un símbolo del renacimiento de toda la vida vegetal durante la primavera y, por extensión, de toda la vida sobre la tierra.



Como curiosidad concluir con que, en los relatos medievales, con frecuencia se advertía que, si alguien era secuestrado por seres feéricos, no debía comer ni beber nada, por muy bueno que pareciera o por muy hambriento y sediento que llegara a estar, puesto que un simple bocado podía impedir al ser humano regresar al mundo de los mortales.


*****


La anécdota.





Cual Proserpina y también en primavera, el pasado 2 de mayo entre los sillares del acceso al desaparecido campanario, germinó otra virgen en Covet, aunque ésta no era pagana, sino cristiana.

Y es que en ese momento, acompañados de mossen José de Jesús, actual guardián del templo, pudimos adivinar, gracias a los flases de las cámaras, los rasgos románicos de una virgen que, emparedada, permanecía oculta en el fondo de un hueco de uno de sus muros.







Pasada la primera e indescriptible sensación, la maniobra de su resurgimiento fue dificultosa.

El reducido espacio y el temor a dañar la figura, provocó que tomáramos cuantas precauciones estaban a nuestro alcance. Milimétricamente calculado, el espacio se ajustaba a la peana, y su envergadura, de unos 80 centímetros, provocaban movimientos medidos que pugnaban con nuestra ansiedad. Fue tras un buen rato de cuidadoso y lento forcejeo que pudimos rescatarla de la de la pared.

Se trataba de una talla de virgen sedente con el Niño en la falda y que sujetaba una gran bola en la mano derecha.


S
u estado se reveló tras un suave acicalado con toallitas resultando ser una bella reproducción de la imagen genérica de la patrona catalana por antonomasia: la Mare de Déu de Montserrat.

Sin embargo, algunos detalles de su policromía nos llamaron la atención, pues lejos de ser negra, es de vivos colores y va acompañada de adornos que no corresponden en absoluto a la Moreneta sino a los de la auténtica virgen románica de Covet, y que hoy permanece custodiada en el MNAC.




Es sumamente relevante el hecho de que los motivos que decoran la clavellina no son los de Montserrat, sino los propios de la virgen de Covet. 

Así mismo, la bola del mundo que un día debió albergar la mano del Niño, había sido sustituida por un libro que, aunque de factura posterior a la imagen, repite el mismo atributo que el de Covet.

También la decoración del trono había sido modificada reproduciendo fielmente los sellos y símbolos en la peana que ostenta la de la Virgen de Covet.



Todo apunta que, por la coyuntura que fuese, una vez desprovistos de la imagen original de su patrona, los feligreses de Covet, adaptaron una talla de la Moreneta decorándola con los mismos atributos y colores que poseía la suya propia del s.XII.


Queremos creer que fuera ésta la que durante un tiempo presidió su templo y gozara de su fervor y devoción hasta que alguna enigmática circunstancia, los hiciera hacerla proteger, emparedándola en sus sillares y permaneciendo así, oculta, durante varias décadas.

Quizá la primavera, o quizá la casualidad, hizo que esta Proserpina románica de Covet brotara, de nuevo, a la luz y que nosotros estuviéramos allí para poderlo gozar.



primavera en Covet


Salud y románico



10 comentarios:

Jan dijo...

Una entrada para enmarcar. Genial.

Impresionantes las imágenes donde aparecéis como consumados obstetras facilitando a la Virgen el nuevo surgimiento a la luz. Pareciera liberada al igual que Proserpina de su cautiverio temporal en el oscuro Hades...

Xavi "el Cabestany" dijo...

Cada día me sorprendéis más y más. Mira que nos hemos visto este fin de semana y habéis sido incapaces de explicarnos lo del al virgen!!!!! Claro, que entre alfombrilla y alfombrilla, se os habrá olvidado.

Que decir de Covet que no hayáis dicho ya, para mi supone el origen de algo muy bueno, casi mágico: la amistad inesperada y la cumplida profecía, que en aquellos negros momentos me iluminó el camino.

Que entrada tan bonita, tan bien contada y con sustancia. Y que privilegiados por poder cuidar de esa talla, en los primeros momentos. Sois los mejores de los mejores, ya lo sabéis!!!! No lo dejéis nunca nunca nunca.

Rubén Oliver dijo...

El parto de la Virgen...Mira que se os dice que no toqueis nada...Entrada antológica...
Un abrazo.

Syr dijo...

Gracias por vuestros comentarios, amigos. En justicia, la genialidad del descubrimiento del exclusivo capitel de la galería superior es mérito exclusivo de Baruk. Con sus conocimientos y sensibilidad, supo ver, desde la primera ocasión, el profundo y original significado. Después, con una reposada y personalizada visita y todo el tiempo del mundo, ratificamos sus convencimientos. ¡ Si hasta el atributo de Hades y la policromía del grano de la granada no dejan lugar a dudas¡. El rapto, es elocuente.

En cuanto a la segunda Proserpina, desde su resurgimiento, nos ocupamos de situarla. Visitamos los monasterios y templos cercanos donde teníamos constancia de desaparición de sus patronas y las descartamos por ser aquellas en su origen de estilo gótico. Desde Mayo hasta la pubicación, contactamos con la persona que, quizá, sea la más erudita y documentada en Covet: D. Josep María Nogués i Torre. Nos proporcionó lectura de sus dos trabajos emblemáticos "Aproximació a la história de Covet i el seu entorn (Historia i Cultura del Pallars, vol. XXII- La Poble de Segur- Agosto 1993 en la que investiga la historia del Priorato de Covet, y acabó manifestándonos que la Mare de Déu de Covet fue vendida a un marchante ( se supone que a Mr. Dupont) en 1924 que la revendió al coleccionista catalán Lluis Pandura i Pou, siendo comprada por la Junta de Museos de Barcelona en 1932 por seis millones de las antiguas pesetas.

Después, en el año 1936, la Junta Revolucionaria Antifascista de Isona, dependiente de su homóloga de Trem, quemó los registros parroquiales de Covet y el contenido e interior de la iglesia, de lo que deducimos que entre los años 1932-1936, fue ésta imagen que recuperamos, la que presidiría el templo como réplica de la robada original, y con sus atributos aunque con forma de Moreneta. Que se emparedó para salvarla de la quema de 1936 y que ni los restauradores de 1989 la localizaron en las obras de reforma del campanario.

Es un honor, haber dado a luz a una Virgen que, limpiada y acicalada hoy por el mosén, podéis disfrutar en la parroquia de Isona.

Salud y románico

chis dijo...

Recuperar piezas es siempre una aventura placentera, explicar elementos iconográficos como vosotros lo hacéis resulta enriquecedor... Y encontrar a alguien como Cabestany es mejor todavía
Un abrazo y feliz verano

tiogilito dijo...

Sencillamente genial la lectura de ese capitel. Y mira que tenemos siempre que andar con lecturas como "personajes luchando" o "pecador condenado" cuando la mitología y la magia estaban mucho más cerca de los feligreses de lo que pensamos.Estupendo trabajo. Y del parto de la Virgen qué decir...que sus la vais a cargar¡¡¡
Un abrazo, amigos.

Ray dijo...

Un capitel maravilloso, una interpretación afortunada, un descubrimiento emocionante e interesantísimo... amigos, lamento que solo se me ocurran unas torpes palabras para expresaros mi admiración y mi agradecimiento, pero hay cosas que me dejan sin habla.

Sois geniales.

Un abrazo.

tiogilito dijo...

Hola,amigos.Por un momento creí encontrar una réplica de esta historia con un personaje que agarra del pelo (no es Dalila) a otro, pero aunque no me acaba de gustar la versión del autor, no deja de ser un reto su lectura y el pendant.
http://art-roman-esla.over-blog.com/article-clin-d-oeil-le-peche-de-luxure-sublime-sur-l-eglise-de-douhet-en-charente-maritime-61163416.html
A la vista de vuestra acreditada capacidad, seguro que encontrais una lectura mejor.

Baruk dijo...

Muy buenas tiogilito

Tienes razón, el capitel que nos muestras tiene su miga y es todo un entretenimiento, y, por descontado, creo que el colega galo ve mucha lujuria pecaminosa por todos lados.

Yo en cambio, prefiero pensar en esa mujer como el emblema del pueblo judío hostigado -o sea, la Iglesia-, que defiende su dogma y creencias del atacante (otras doctrinas de la época, quizás?)

Existe una heroína bíblica asociada a esa idea, se trata de Judith que blande la espada para terminar con el agresor, Honofrentes.

En su iconografía se le suele representar cortando la cabeza del enemigo, sujetando la espada y/o llevando una rama vegetal -de olivo por ejemplo-, en señal de paz. Algunas veces aparece acompañada de una criada.

Ya me dirás si te gusta más esta lectura, aunque si fuera este el caso, también seria una representación bastante inaudita en el románico, no crees?

Abrazines

tiogilito dijo...

Tienes un buen estudio de Judith aquí
http://pendientedemigracion.ucm.es/centros/cont/descargas/documento39815.pdf
aunque si mal no recuerdo, la imagen más brutal es un cuadro de Caravaggio.
Parece que, como dices, Judith es una figuración del pueblo judío, aunque su comportamiento deja mucho que desear. Eso mismo opina Holofernes.

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