28 marzo 2011

LUCIFER en el románico

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Si por un lado las autoridades de la Iglesia se esforzaron en hacer desaparecer las creencias y prácticas que no tenían cabida en la nueva mentalidad que estaban forjando, por otro, muchas veces tuvieron que transigir con tradiciones demasiado arraigadas hasta llegar a un compromiso.

Del neoplatonismo provendrían las reflexiones sobre la naturaleza de los daimones, mientras que tempranos escritores cristianos darían popularidad a ciertos relatos apócrifos sobre la caída de los ángeles, su apareamiento con mujeres de la tierra y engendradores de la raza de los “gigantes” que la desbastaron y cuyos espíritus demoníacos siguen produciendo el pecado y la miseria. San Agustín de Hipona escribió ya entonces, el tratado De divinatanione daemonum, donde por primera vez trata sobre los pactos con el diablo, que tanto dio que hablar en la cultura popular y oficial cristiana.



Así pues, gracias a las disquisiciones mítico-teológicas de los eruditos, la cultura popular acabó imaginando al demonio de forma grotesca, casi ridícula, con patas de cabra, con cuernos y con cola. Como la figura de un hombre medio animal que parecía haber escapado de una reunión de misterios dionisiacos, de un adepto persistente del paganismo pecaminoso y alegre.

Evidentemente, los autores y comitentes eclesiásticos no se preocuparon demasiado en desmentir este tipo de representaciones porque, al fin y al cabo, el mensaje conseguía que los antiguos dioses paganos quedaran identificados con dicho concepto, eliminando de ese modo cualquier posible devoción que pudiera arraigar o existir.

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La iconografía románica refleja, pues, esa visión popular. Y junto a ello, nos encontramos una gran variedad de nombres asociados al maligno, y de todos ellos, el más popularmente conocido es Lucifer.


Pero por qué y desde cuando es así? :


* Satán, no es Lucifer, sino la expresión inquisidora y tentadora de la vida. Lo veremos reproducido en el arte románico tentando al Hijo de Dios y contraponiéndose al pesaje de almas que realiza el lugarteniente angelical Michael.

* Tampoco Belzebúl es Lucifer, ni tampoco Belial. Ellos son la expresión herética del mensaje judeo-cristiano frente a los dioses paganos, pues no en vano alude a la costumbre de ofrecer sacrificios cruentos a Baal (Beel), identificados con la corrupción y con el enjambre de insectos que sus restos conciliaban en torno al sacrificado, por lo que son conocidos también como "el señor de las moscas".

* Leviatán, la bestia del abismo o el antiguo Dragón, sería rescatado por el arte románico de las mitologías fenicia, babilónica y egipcia como monstruo primigenio del Caos Primitivo para encarnar la resistencia de poder del Mal frente a Dios, sirviendo como representación simbólica de todos los diablos y representado como la puerta del infierno. Pero tampoco él, es Lucifer.

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*LUCIFER*

El nombre de Lucifer tiene un significado tan enigmático como el del Portador de la Luz.

Hasta finales del siglo IV, Lucifer era un nombre propio, aceptado y utilizado por los cristianos. La primera vez que este nombre aparece mencionado en la Biblia, fue por obra de San Jerónimo, traductor de la Vulgata.

Según parece, tras sus fuertes desavenencias conceptuales con el Obispo Lucifer, no dudó en corresponderlo insertando su nombre en un pasaje de Isaias (14,12). En dicho pasaje, la palabra lucero quedó intercambiada por lucifer.: "Quomodo cecidisti de caelo, lucifer, fili aurorae?!“.

Una alegoría perfecta para el Obispo Lucifer, alguien que, estando en plena madurez de fuerza y habilidades, acabo siendo desterrado debido a su intolerante severidad e incapacidad de tener tacto.

Las malas interpretaciones posteriores y la fuerza innata que el propio nombre conlleva, propiciaron que Lucifer se volviera un sobrenombre para el “rey” de los diablos y, paradójicamente, todo ello a causa de la discordia entre dos eclesiásticos cristianos.

Pero la gran verdad, es que en latín el nombre de Lucifer se le adjudicaba al planeta Venus cuando se eleva por el hemisferio como estrella matutina; apareciendo como la más brillante del firmamento. Anunciadora de la llegada de un nuevo día y por ende, precursora de un astro más brillante que ella, el cuál, con su calor nos da la vida, el sol.

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Conocida su simbología y todo lo que ello conlleva, por ciertos iniciados, gente instruida y preocupada por el cultivo espiritual, siempre quedará en algún lugar constancia de este discernimiento.

Ejemplo de ello, lo hemos encontrado en esta lápida incrustada en una de las arcadas del claustro de la catedral de Roda de Isabena donde, que junto a la memoria de Raimundus, se exhibe una idea que posiblemente el difunto compartía.

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El ciclo de esta vida, nuestra vida, es como Lucifer, el lucero del alba, que se eleva cruzando el firmamento para convertirse en Hesperus, el lucero del atardecer, al finalizar nuestra existencia.

Una vida que no es más que el anuncio de otra más intensa y brillante que obtendremos tras la muerte, quienes por supuesto, estén preparados para ello.

Otro percusor, el Bautista, habló con palabras semejantes (Jn.3-28,30) "Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de Él. Así pues mi labor esta cumplida, necesario es que yo mengüe para que el crezca”.

Apuntamos esta reflexión como forma de entender el nulo papel de Lucifer en el arte románico, pues no veremos sus reproducciones simbólicas sino quizá, al identificarlas con cierto aspecto de la serpiente: cuando se muestra advocadora con los primeros hombres a disfrutar de la libertad de su autodeterminación individual. Exhortando a Eva a creer y reclamar, atrevidamente, la necesidad de ello.






* Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana. (Ap.22,16), proclama Cristo en su segunda venida.

Como Dios de la libertad y el conocimiento, quizá el grito de batalla de Lucifer es uno de esperanza, así como la estrella matutina es sinónimo de esperanza en el nuevo amanecer.

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14 comentarios:

Pilar Moreno Wallace dijo...

Qué interesante es el mundo de los símbolos!Leyendo tu entrada voy conociendo un tema del que no sé casi nada; Que interesanta también lo que escribes sobre "Lucifer" y la interpretación del nombre. Quizás puedo encontrar en la biblioteca de aquí más sobre esto.
(Quiero agradecerte desde aquí el comentario que me dejaste en mi blog)
un abrazo

sirena dijo...

Muy interesante este artículo. La figura del "demonio" en la que como dices entran tantos nombres diferentes, y que reúne tantas leyendas, es todo un misterio, la más bonita, para mí, es que habla de lucifer y estrella matutina; muchas veces, la mujer en el mundo medieval llego a ser una representación del "mal", como ahora entre los fundamentalistas, menos mal que podemos ver tanta oscuridad con perspectiva. Muchos saludos, Carlota

Baruk dijo...

Frente a la inquietud que siempre nos ha producido ese nombre, hay que reconocer que su significado "Portador de luz" es muy tranquilizador.

En cambio, los fundamentalistas dan poca tranquilidad y si mucha inquietud, quizá tendriamos que cambiarles la denominación. Que os parece?

Un beso a ambas. Y Pilar, a ver si encuentras más cosas en esa biblioteca!!

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Muralla dijo...

Me ha encantado esta nueva visión de Lucifer que nos has dado.
Claro que no me extraña, porque así eres tú, capaz de convertir a un demonio, de origen celestial, pese a todo, en un lucero, y no en uno cualquiera, sino en el más hermoso y brillante del firmamento.
Cada vez que contemple Venus, en mi cielo gallego, me acordaré de tí, mi queridiña Lucifer...!!!!
Te quiero.

RIVIERE dijo...

Muy interesante la disección de Lucifer...Tú dices:"...los fundamentalismos provocan inquietud...". Mas ¿no es la inquietud contraria al fundamentalismo y el único enemigo que puede hacerle frente con ciertas garatías de éxito?.

Un abrazo

MELQUISEDEK dijo...

¿Que hay, por tanto, de diabólico en Lucifer? El Satán, porque no es nombre propio, como opuesto a, precisamente, Lucifer. Permitidme que transcriba un relato: "[...] Pero el movimiento desordenado de la materia forzó al principe de las tinieblas a alejarse hacia la frontera superior de su reino. Al percibir el resplandor superior de la luz, se inflamó en deseos de conquistarla." Este es el principio. Quizá sólo seamos cárceles de LUZ, que, simplemente, no saben que están cautivas, pues la materia y concupiscencia de los sentidos no le permiten despertar.
Me ha encantado tu relato, pero quiero más. Entiendo que se escapa del contexto románico, y que no era tu intención profundizar, pero es que es tan interesante...

Alkaest dijo...

¡Así se escriben las mitologías y así se escribe la historia!

Por un adversario político, cabreado, que decidió dejar de lados los argumentos, y pasar a la acción política directa, la difamación y la falsificación, el bello nombre de Lucifer pasó a ser algo "oscuro", despreciado y temido.

O "san" Jerónimo no era tan santo, o es que en la religión "verdadera" todo vale, desde comulgar con ruedas de molino hasta las hogueras...

Salud y fraternidad.

saludyromanico dijo...

Rivi, supongo que esa inquietud que produce normalmente el fundamentalismo es precisamente porque esas "ciertas garantias de éxito" son muy excasas. Sobretodo cuando junto a la sinrazón, se une la fuerza bruta (que es lo que normalmente pasa). Tons

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Bienvenido Melquisedek, siempre es un placer poder intercambiar opiniones con un sacerdote y sabio rey! :)

Aunque me temo que por mucho que queramos profundizar sobre este tema, su gran magnitud no nos permitirá adentrarnos mucho más allá de su filo, pues partimos de una idea diseccionada y propagada según intereses ideológicos, doctrinales y políticos. Así que dejando de lado el nombre con el que lo queramos nombrar, lo que si parece, es que hay un acuerdo generalizado en que su origen se debe a la aparición de la dualidad.

En el texto que describes, dice que: el príncipe de las tinieblas fue forzado a alejarse hacia la frontera superior de su reino , pero no dice que traspasó la frontera, sino que "desde ahí", se inflamó de deseos de conquistar la luz.

No será lo que sucede con el hombre?, tenemos envidia de lo que vemos y no poseemos, quizá porque ignoramos que lo que vemos en realidad también forma parte de nosotros.

Quizá, como Narciso al reflejarse en el lago, cuando lo discernimos, es cuando lo dividimos y creemos ser dos en lugar de uno. Y de nuevo aparece la dualidad y el punto del inicio de la maledicencia. Al querer lo que suponemos que no tenemos, aparece algo que se opone a esa paz espiritual, el satan.

Según dicen, el significado primitivo de la palabra satán es éste : el oponente.. "el adersario, o el que nos persigue para impedir la marcha hacia adelante".

Para mi es algo muy complicado de entender, quizá por eso dicen los iniciados que hay cosas que no se pueden entender con la razón.

Un abrazo


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Alkaest, también pensé lo mismo: esos santos, a veces no son tan santos!

Besones

Melquisedek dijo...

Muchas gracias por el comentario. La verdad es que comparto contigo la naturaleza del hombre que describes. Son tantos los aspectos, los símbolos, los significados (interesados o no)..., que da gusto dar con personas como vosotros que, sin velos, aportan su visión "despierta" de realidades pasadas y presentes, antes sobre piedra, ahora en lugares tan ricos en contenido como un blog de internet.
Con gusto, sigo aprendiendo cada día de esa etapa de nuestra historia tan desconocida. ¡Y la llaman algunos edad oscura! A cada instante arrojáis más "Luz" a un mundo que empieza a maravillarme.
Un abrazo

patadeoca dijo...

Me gusta Lucifer. Ahora me gusta más. ;)

Henri Ambossat dijo...

hola baruk, solo comentar una nota: el nombre de lucifer es como bien dices portador de la luz. del vocablo mixto entre griego+latín:luci+phorós o lucipheros (elque porta la luz). en este sentido escomo el azufre del phoós+phorós o fósforo de la antorcha.
Esto se dice así porque el que porta la luz "antes que el sol" es el planeta Venus. Cuya luminosidad se adelanta a la del sol como astro más brillante. Tanto de madrugada antes que el sol, como en el aterdecer ante la luna. Es visto así, como un intruso en el firmamento que hace "sombra" y se adelanta a sol y luna, en tanto les saca protagonismo de luminosidad...
saludos

Henri Ambossat dijo...

sobre satán, ya me habrás leído loque pineso de él. es un aceituno!
Sería fundamentalmente una divinidad aceitosa en tanto el aceite también se torna ígneo y además todo rey o jefe es elegido y uncido con aceite desde tiempos semitas. estoy convencido de momento, que aceite es Az+Zey+Tun o Az+shay-tun el antiguo Shaytan syrio-phoenicio.

Baruk dijo...

Gracias por tu presencia Henri, siempre es un placer contar con tus innovadoras deducciones.

Es cierto que Venus se adelanta a la salida del sol y a la de la luna, no me lo había planteado. De alguna manera sería como la luminaria mediadora, la que une lo uno con la otra. Calor y Humedad. Curioso. Pensaré en ello.

Y en cuanto al aceite Saytan que se torna ígneo, no veo como, a no ser que lleve incluida en su composición algún tipo de substancia parecida a la que segrega esa rosa por ti tan perseguida, y de ese modo, ser absorvido a través de la piel del iniciado. Es la única razón que le veo yo a la gran importancia que se le ha dado a la hora de ungir reyes y mesías. No el aceite en sí, sino como mediador.

Y ahora que pienso: Lucifer (Venús) y Satán (Aceite), entre mediadores estamos!


Un saludo

Aprovecho para recomendar desde aquí la lectura de tu blog. Para mi, el blog del Soberano en la asociación conceptual fonématica. Una caña: http://e-n-r-r-i.blogspot.com/2010/11/el-aceite.html

Syr dijo...

El pueblo de la Biblia, viviendo en un espacio geográfico en que era abundante el cultivo del olivo, dió siempre mucha importancia al aceite. Como sucedió con otras muchas cosas de la vida real, el aceite - que se saca de la aceituna, fruto del olivo- fue enriquecido con un profundo simbolismo. Hoy, en la Liturgia se sigue usando en cuatro Sacramentos (Bautismo, Extremaución, Confirmación y Ordenación). En la Biblia, la unción con óleo se convirtió en símbolo de abundancia, felicidad, curación espiritual... El sobrenombre de Jesús, Ungido, procede de la unción con óleo que en el Antiguo Testamento era conferido a reyes, sacerdotes y profetas.

Lucifer, también fue un Ungido como parte del mismo Altísimo.

Salud y románico

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